17.07.08

 

Veterinaria

LAS ENFERMEDADES DE TRANSMISIÓN SEXUAL

 

 

 

 

Las enfermedades de transmisión sexual pueden comprometer gravemente la fertilidad de los animales reproductores y, por tanto, la rentabilidad de una ganadería.  Por suerte, los test, controles y vacunaciones actuales permiten su prevención e incluso su erradicación.

 

 

Texto: Equipo El Mundo del Caballo / Marisol Portolés / Fotos Rodeochile.cl

 

La medicina veterinaria lucha por erradicar las enfermedades de transmisión sexual o venéreas, ya que son patologías que afectan a la fecundidad de las yeguas de forma global, pudiendo llegar a ocasionar, además, pérdidas económicas muy importantes en sus ganaderías (tanto por las pérdidas directas en número de ejemplares como por las pérdidas que ocasiona la aplicación de las leyes de aislamiento de animales y criaderos).

 

Como consecuencia de su carácter contagioso –transmisión por contacto durante el proceso de cubrición-, este tipo de enfermedades están reglamentadas por unas leyes que deben asegurar un descarte del problema, la aplicación de un tratamiento adecuado y la profilaxis sanitaria adecuada para limitar los riesgos de contagio de los animales sanos. La contagiosidad de una enfermedad evoca también a una noción de rapidez en la transmisión a partir de un animal afectado. Las enfermedades venéreas tienen la particularidad de evolucionar de forma poco activa, sin ruido, es decir, sin síntomas en sus primeros estados, cosa que hace que puedan ser transmitidas aún sin saberlo.

 

 

Estas enfermedades se transmiten por contacto y, sobre todo, en las cubriciones

 

Asociado a la aplicación de las leyes, otra forma de impedir estos contagios es la inseminación artificial, actualmente muy utilizada, con la que se ha contribuido a la fuerte disminución y práctica erradicación de muchas formas clínicas de estas patologías. Asimismo, esta técnica de reproducción asistida ha conseguido disminuir significativamente las infecciones de gérmenes banales.

 

La Dourina, un verdadero paludismo

 

Tiempo atrás muy extendida por Europa, hoy día sólo se encuentra presencia de Dourina en países del sur de África y Asia. Esta enfermedad está provocada por una Tripanosoma (se trata de un parásito de la misma familia que el del agente del paludismo) específico de los équidos y asnos, que se transmite en forma venérea. El descarte de la enfermedad se hace a través de una prueba serológica en el período de los 8 días siguientes a la importación del animal. Es una enfermedad que pertenece al grupo de las llamadas patologías del pasado y que sólo concierne a los reproductores importados.

 

 

 

Abortos en masa por la Arteria Viral

 

La arteritis Vírica Equina es una enfermedad transmitida por vía venérea, y también por vía respiratoria, que provoca, entre otras consecuencias, abortos de tipo epizoóticos, es decir en masa (entre un 10 y un 70 % de los efectivos, según la virulencia de la cepa incriminada), afectando al efectivo de la ganadería.

 

Otro de los síntomas que ocasiona es fiebre de tipo tifoidea, que dura entre 4 y 5 días y se acompaña de conjuntivitis, estornudos, edema de los miembros, del abdomen (mamas, escroto, etc.) y de la cara.

 

Otros órganos pueden verse afectados, de forma muy variable. Los abortos se producen de 2 a 4 semanas después de la contaminación, y pueden ir acompañados o no con los signos clínicos descritos anteriormente. Una vez superada la enfermedad, las yeguas no parece que se vean afectadas en lo que respecta a su fertilidad, pero en los sementales sí se ha observado un descenso transitorio de ésta después de la primera infección. La infección dura entre 6 y 8 semanas para, después, volver todo a la normalidad.

 

El veterinario es quien debe diferenciar, en el caso de presentarse la enfermedad con síntomas clínicos, la Arteritis de la Anemia Infecciosa Equina, a través de la prueba o test de Coggins. Cuando la enfermedad está presente pero no hay signos clínicos que la pongan en evidencia, existe riesgo de contagio: la transmisión por vía venérea a través del semen y, también, por vía aérea o respiratoria. La persistencia del virus en el esperma de los sementales y, por tanto, su excreción al exterior puede ser variable, por ello se dice que existen portadores sanos que eliminan el virus a largo plazo y portadores sanos que eliminan el virus a corto plazo, es decir caballos capaces de transmitir la enfermedad sin desarrollarla. De ahí el interés por realizar las pruebas de descarte (ya que los animales portadores se muestran sanos).

 

Por suerte, las yeguas no parece que puedan ser portadoras sanas ni excretoras del virus. De hecho, los potros nacidos de yeguas infectadas presentan anticuerpos maternales, procedentes del calostro, y hasta los 6 meses de vida como máximo. Después, esta tasa de anticuerpos empieza a disminuir hasta anularse, lo que prueba que no se produce ninguna contaminación a partir de la madre.

 

Para evitar los contagios, antes de las montas deben realizarse pruebas de

descarte y, en caso de resultar positivas, aplicar el tratamiento necesario

 

De todo ello se deduce que el descarte (pruebas serológicas para encontrar anticuerpos) debe realizarse sobre los sementales importados o los que hayan estado en el extranjero pasajeramente.

 

La profilaxis varía según si el país de importación cuenta con sementales infectados o no. Existe una vacuna que induce la presencia de anticuerpos. Cuando se importa un semental, se le realiza el test serológico y, en caso de dar positivo, se rastrea la presencia del virus en su esperma. En los animales vacunados o serológicamente positivos, la búsqueda del virus en el esperma debe dar negativo. Sólo de este modo se le podrá utilizar para la cubricxiçon.

 

La Metritis Contagiosa disminuye la fertilidad  

 

Detectada por primera vez en Gran Bretaña en 1977, en New Market, se trata de una enfermedad bastante nueva debida a un microorganismo específico de los equinos (Taylorella Equigenitalis). Muy frágil en el medio exterior, es prácticamente imposible de detectar si la muestra ha sido contaminadad, cosa que explica  su tardío descubrimiento respecto a los otros gérmenes responsables de metritis. La higiene estricta del material que se debe utilizar es un imperativo, ya que puede ser un medio de contaminación entre los diferentes animales.

 

Los signos clínicos de Metritis Contagiosa aparecen entre 8 y 10 días después de la contaminación a través de la cubrición. Se aprecia una metritis importante con fuertes pérdidas durante 13 a 17 días. En ocasiones no se aprecia ningún síntoma, sólo una fase luteal más corta, es decir, una vuelta al celo más rápida. Evidentemente, después de una monta contaminada se produce una muerte embrionaria precoz, sin desarrollarse una gestación. La curación clínica es espontánea y las yeguas se convierten en portadoras sanas, con la máxima excreción de gérmenes en las épocas de los celos, lo que favorece la contaminación de los machos.

 

Las enfermedades venéreas pueden provocar la esterilidad de los reproductores

 

El agente responsable de la Metritis Contagiosa persiste en las vías genitales, sobre todo en el sinus clitoriano y la fosa uretral, sitios ideales para la toma de muestras para los exámenes.

 

Las consecuencias económicas de esta enfermedad, aparentemente benigna, ya que se cura por sí sola, e incluso, en ocasiones, sin sintomatología clínica, son una disminución de entre el 10 y 15 % de la fertilidad una yeguada infectada.

 

 

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